Misandria

El día que entendamos que el opuesto al machismo es la misandria y no el feminismo, el género masculino dejará de ver al “feminismo” como un movimiento hostil, el día que el género femenino vea que el feminismo no es el VS del machismo, dejara de ver el movimiento como un acto de guerra y comenzará a incitar lo que realmente busca, LA EQUIDAD DE GÉNERO. Combatiendo la discriminación y la violencia de género.

Venecia Garcés Arrieta

1/17/20267 min read

Misandria

Según la IA en Google es:

En contraste, es el odio o aversión hacia los hombres por ser hombres, una tendencia sexista que ve al varón como inherentemente despreciable y se manifiesta en descalificaciones, discriminación y maltrato hacia ellos, actuando como el análogo masculino de la misoginia.

Etimológicamente la palabra misandria viene del griego: "miso" (μῖσος), que significa "odio", y "anēr, andrós" (ἀνήρ, ἀνδρός), que significa "hombre" o "varón", más el sufijo "-ia". Se define como el odio, aversión o desprecio hacia los hombres o el sexo masculino, siendo el opuesto sexista de la misoginia

Como vemos en dicha descripción es un rechazo, odio, y repudio al hombre por ser hombre.

A partir del año 2020, por lo menos en México se vino una oleada de consciencia sobre la mujer y nuestro papel dentro de la sociedad mexicana e internacional, claro que algunos países aún se encuentran en camino a la concientización del papel de la mujer en sociedad, y un gran ejemplo por ahora es Irán; el movimiento popular que mantienen en este momento es una avalancha para la teocracia de un País que durante los últimos años a mutilado y humillado a miles de mujeres, por ser impuras ante los musulmanes más ortodoxos.

Si bien el termino de Misandria lo conocí hace muchos años, debo de reconocer que es una palabra que no es tan conocida como la palabra “machismo”, ya que por ahora, y por la ola de apertura a la mujer en áreas destacadas de la sociedad, también hemos llegado al punto de silenciar los errores que como género cometemos, y muchas hasta llegar al extremo de llegar a la misandria, pero ojo, no estoy hablando del feminismo, ya que son dos cosas diferentes, una es un movimiento social y la misandria, viene siendo como una manera de ver al otro, y de tratarlo en sociedad. No necesariamente van de la mano, pero muchas veces se conjugan en una sola persona, y es ahí, cuando se convierte en una bomba molotov para quien utiliza la palabra “feminismo” como bandera y se dedica a normalizar el odio al género masculino, sólo por ser género masculino.

Y es que al conjugar esta ideología y movimiento social, se convierte en un mal de los peores, así como lo mencione anteriormente, los musulmanes ortodoxos, mutilan y humillan a la mujer por ser mujer, porque por ser mujer incita al pecado al ser observadas por otros hombres y motivarlos a caer en la tentación, es por ello que usan prendas sedosas cubiertas de pies a cabeza, sólo dejando los ojos al descubierto en algunos casos, y en algunos otros ni ello pueden tener al aire libre y optan por un velo, para que la imaginación de un hombre no se vuele al verle.

Y sé que la comparación es demasiado distante a lo que los del maravilloso género masculino están acostumbrados; llevamos años en el que los hombres han llevado el mundo a su comodidad, y en ciertos círculos se les prohibía a las mujeres ingresar, y mucho menos pensar en votar, en tener voz en una elección, ser una directora de una empresa multinacional y menos, pensar en que una mujer podría ser presidenta de un país, ¡por Dios! Eso era inimaginable.

Recuerdo hace algunos años, en México hubo elecciones en los que por primera vez una mujer era contendiente para ser presidenta, y en campaña, los mismos políticos decían que era imposible que una mujer fuera presidenta, y que México no estaba preparado para tener una presidenta, y hoy ya después de 14 años, vemos en la silla presidencial a una mujer, cosa que nunca se hubiera creído y mucho menos en un país donde informa el INEGI en una encuesta del 2021 publicada el 2022 en la que da a conocer que a lo largo de la vida, las mujeres experimentamos más violencia en el ámbito comunitario (45.6 %), seguido de la relación de pareja (39.9 %), el ámbito escolar (32.3 %) y, finalmente, el ámbito laboral (27.9 %).

Mientras que, en los últimos 12 meses de octubre 2020 a octubre del 2021, la violencia contra las mujeres se presentó en mayor porcentaje en el ámbito comunitario (22.4 %), seguido del ámbito laboral (20.8 %), en la relación de pareja (20.7 %), escolar (20.2 %) y, finalmente, en el ámbito familiar (11.4 %).

Vemos estos números y son sumamente alarmantes, vemos que a pesar de que la concientización sobre el género femenino a avanzado a pasos agigantados en los últimos 6 años, aún sigue faltando algo, que no hemos identificado aún, para disminuir esa violencia hacia la mujer.

Pero lo bueno de todo esto, es que hay manera de medirlo, hay manera de saberlo, y así, hay manera de solucionarlo, pero ahora volteemos la cara a la moneda.

Para realizar este pequeño “artículo” busqué información sobre violencia hacia el hombre, y la última encuesta fue en el 2019, ya que el INEGI se enfoca principalmente en la violencia contra las mujeres, y sus datos de 2019, junto con análisis relacionados, revelan que la violencia contra hombres en México es un problema significativo y multifacético, con agresiones físicas y psicológicas, y una alta incidencia de homicidios como principal causa de muerte en hombres jóvenes, siendo la vergüenza y la falta de credibilidad institucional barreras importantes para la denuncia.

Dentro de esa encuesta se da a conocer que los primeros lugares en los que el género masculino es violentado es en su hogar y su trabajo.

Siendo así que según datos de 2011 (citados en artículos de 2017) indicaban que casi el 25% de las denuncias por violencia doméstica eran presentadas por hombres, con mujeres como agresoras en muchos casos pero sólo al 3% se les daba seguimiento, tomando el caso como una realidad y a motivar a la solución.

Aunque menos documentada, se reporta que los hombres sufren violencia psicológica, económica y física, a menudo caracterizada por manipulación y chantaje, por medio de personas del género femenino.

En resumen, la violencia contra los hombres existe y es grave en México, aunque a menudo invisible, y el INEGI proporciona datos de mortalidad que subrayan la violencia como un factor crítico en la vida de los hombres, especialmente jóvenes.

Si bien estos datos ya son de hace 7 años, la realidad de ahora no es muy lejana, es más, me atrevería a decir que la violencia al hombre ha incrementado al paso de los años.

Y es aquí donde me pregunto, si realmente el feminismo que seguimos muchas mujeres del país, está cumpliendo su objetivo, el cual yo doy por entendido, es tener las mismas oportunidades, buscar la equidad de género y evidenciar la violencia que hemos llegado a vivir las mujeres; sin embargo creo que también se ha radicalizado tanto la palabra “feminismo”, hasta llegar al punto de convertirse en esta palabra poco conocida pero muy aplicada ya en la sociedad mexicana “misandria” .

Esa línea que divide una de otra, se ha convertido en una línea tenue y capaz de desaparecer de un momento a otro.

Yo siempre lo he dicho y lo diré, estoy a favor del feminismo pero en contra del odio hacia el hombre; es cierto que el patriarcado nos sometió muchos años, pero también es cierto que eso comienza a cambiar, pero no podemos torturar al hombre por ser hombre, no podemos satanizar a un hombre por ser hombre, y no podemos creer que porque un hombre es hombre, nos va a hacer daño, es violador, asesino o machista. Es como pensar como aquellos devotos al Corán ortodoxo, que la mujer al mostrar un poco de su piel o cabello, puede llevarte al pecado, sólo por ser mujer.

Quizás tome tiempo, años o siglos para que la posición de cada género llegue a una completa equidad, o quizás nunca lo haga; el día de hoy, veo la balanza muy inclinada la balanza hacia el género femenino, lo cual no lo veo mal, pero tampoco correcto, pues si estamos en búsqueda de igualdad, lo peor que podemos hacer, es actuar como el género masculino en su momento lo hizo: acaparando todo, y sometiendo al género contrario.

Podría seguir escribiendo mucho sobre el tema, el sin fin de hombres violentados, estigmatizados, y dañados emocionalmente y físicamente por mujeres, pero este “artículo” no es para evidenciar la posición ventajosa que algunas mujeres llegan a tener, la finalidad de este escrito, es para esclarecer que la violencia al hombre también existe, y que también existe el odio al hombre por ser hombre y que aunque poco o nada se habla de ello, ahí está, ahí existe y seguirá avanzando si como mujeres no nos enfocamos en buscar la equidad, y en vez de ello, buscamos revancha, esto será un círculo de violencia interminable y esa “equidad” que decimos buscar, sólo se convertirá en una ventaja ante un género que ha sido satanizado y oprimido, así como en su momento lo hicieron con nuestras ancestras.

Sólo recordemos que:

Las mujeres también golpean a sus esposos

Las mujeres también abusan sexualmente de niños

Las mujeres también matan

Las mujeres también manipulan

Las mujeres también separan a los padres de sus hij@s

Las mujeres también son HUMANAS

Las mujeres también odian al hombre por ser hombre y ante ello están dispuestas a llegar a lo que sea con tal de demostrar su odio y repudio hacia ellos.

El día que entendamos que el opuesto al machismo es la misandria y no el feminismo, el género masculino dejará de ver al “feminismo” como un movimiento hostil, el día que el género femenino vea que el feminismo no es el VS del machismo, dejara de ver el movimiento como un acto de guerra y comenzará a incitar lo que realmente busca, LA EQUIDAD DE GÉNERO. Combatiendo la discriminación y la violencia de género.