La peor especie, pero al final especie.
Un mundo gobernado por lo peor de la humanidad.
Venecia Garcés Arrieta
2/6/20264 min read


Un mundo gobernado por lo peor de la humanidad.
Recientemente se ha expuesto al ojo público la segunda y quizás última etapa de la documentación sobre Jeffrey Epstein, creo que a esta altura de la historia contemporánea es poca la gente de la generación que no lo ubica, sin embargo les doy un poquito de su perfil como magnate en el mundo de las inversiones y empresarial.
Este hombre, por darle algún tipo de personalidad, fue un acaudalado financiero conocido por sus conexiones con numerosas personalidades de alto perfil, incluyendo políticos, celebridades y magnates empresariales. Nacido en 1953 en Brooklyn, Nueva York, destacó académicamente en matemáticas y física y enseñó brevemente en una prestigiosa escuela de Manhattan antes de comenzar su carrera financiera en Bear Stearns. Epstein fundó varias firmas de inversión, en particular gestionando la fortuna del multimillonario Leslie Wexner, lo que contribuyó a su inmensa fortuna y a su lujoso estilo de vida.
Partiendo de la pequeña referencia de su biografía, podemos saber que era un hombre poderoso, y con bastos conocimientos sobre política, finanzas mundiales y todo el poder que rige dentro de las más altas esferas de los líderes petroleros, jefes de Estado, Hollywood y un sin número de círculos sociales a los que pertenecía, y a los cuales también les llevaba las finanzas.
Y es que hablando de los dineros, qué más poder puede tener una persona sobre uno, que alguien que maneja tus inversiones y te ayuda a conectarte con más gente para generar más dinero?
Este hombre era eso, la unión entre dólares, euros, libras, wones, y todo tipo de monedas intercionales, con una serie de negocios legales e ilegales, pero en este pequeño artículo, hablaremos de su más conocido negocio internacional que lo llevo a la cárcel y ser el hombre más repudiado y del cual, al parecer jamás tuvo relación personal con los que tenía relación empresarial.
Y es que por hoy, es el hombre más odiado, sin embargo en su momento fue una de las personas más influyentes y no precisamente por sólo manejar sus finanzas, sino también por llevarles la agenda de citas con menores de edad, tanto a mujeres como a hombres.
Dentro de sus correos vienen un sinfín de conversaciones, lo que hoy llamaríamos hilos de “x”, en los que deja en evidencia una serie de atrocidades totalmente explicitas y algunas otras escondidas entre palabras clave, todo esto con personajes de los más altos estándares sociales, religiosos, empresariales, actorales, económicos y todo lo que termine en S.
Esto parece impresionante que haya quedado registrado en correos y fotografías en las que más de una, han sido montajes y muchas otras están fuera de contexto, con celebridades que no participaron en alguna de sus orgías y aparentemente también ritos, y no puedo decir satánicos, porque los satánicos reales suelen tener un código en el que no está permitido hacerle daño a niños, pero bueno, ese es otro tema.
Estos ritos presenciados por víctimas de dichos personajes, relataban la serie de actividades en las que involucraban la tortura a infantes y adolescentes.
De todo esto nos espantamos, y nos sorprendemos de que un hombre tan poderoso y con una aparente vida exitosa haya tenido secretos tan oscuros y tenebrosos, en los que también se ve involucrado el presidente en turno de USA, y se le involucra hasta la cocina, pues este “caballero” fue uno de los principales clientes, y me atrevería a decir, socio de su gran emprendimiento de trata de personas, alrededor del mundo.
Nos espantamos de los vecinos del norte y de su gobernante, tan poco elocuente y demasiada apatía ante situaciones que le romperían el corazón a “cualquier persona”, pero no es así, para empezar tenemos nuestro gobierno, lleno de maravillosas personas, involucradas hasta el cuello con el crimen organizado, incluyendo la trata de personas, el tráfico de drogas y tráfico de órganos.
Nuestro gobierno federal es una maravilla y el sueño para la impunidad, es como una feria donde la delincuencia se puede pasear sin ninguna restricción y muchos abrazos.
Tenemos países en Asia en los cuales la creación de armas es la fuente principal del PIB, con lo cual sólo ganan si hay guerra, sin guerra no hay compra y no pueden permitir quedarse sin clientes poderosos como lo son China, Rusia y Estados Unidos. Pero también por supuesto clientes buenísimos como los de América latina que piden armamento como si fueran panques, pues ya no hay armamento que alcance, ni balas que sobren para la guerra interna que vivimos entre nosotros mismos.
El mundo es una maravilla hacia donde volteemos, se ha vuelto una selva, con nuevas herramientas para destruirnos, pero al final una selva llena de ferales, queriendo demostrar quien tiene el pito más grande o en este caso quién tiene más armamento y “control” sobre los grupos delictivos de mundo.
Ahora volverse el comandante de los grupos delictivos del mundo es la posición que todos quieren, ya ni siquiera es el poder y gobernar el mundo como diría CEREBRO en su caricatura, sino que ahora no sólo basta el poder, ahora es también el control de los grupos delictivos, ya no bastan los ejércitos, ahora necesitan de los delincuentes para preservarse como especie.
La peor, pero al final, especie.
Y del amor y de los derechos humanos no hablamos, porque al final, la ONU sirve al mundo como lo que yo sirvo para las matemáticas, o sea para pinches nada.
La impotencia no me da por Epstein, me da por todo el mundo, por los gobiernos llenos de la peor basura; la basura va escalando de manera increíble; muchas veces me pregunté porqué a la gente que es “mala” le va bien y a la que le va mal es a la “buena”, y no es necesariamente así, sin embargo pasa mucho, pero lo que sí es una realidad es que las “malas” personas, no tienen los escrúpulos para parar, no importa sobre qué tengan que pasar; no importa si tienen que relacionarse o ser parte del crimen organizado, no importa si tienen que vender y desmembrar niños, secuestrar señoritas, iniciar guerras absurdas o mezclarse con todo aquello que nunca esperaron ser.
Al poder no se llega sin embarrarte un poco de mierda, a veces un poco, y algunas tantas, y muchas más ya ser la mierda.